El Mural

<< Máximo Gómez, Antonio Maceo y Calixto García

Asimismo he querido presentar cerca de Martí al Generalísimo Máximo Gómez con la fiel compañera que siempre lo acompaño a todas partes y que es modelo de esposa y de patriota y a nuestro gran Antonio Maceo con Calixto García. He presentado a Mariana Grajales en aquel gesto que no debe olvidar ningún cubano creyente, cuando llamó a sus hijos y les mostró un crucifijo pidiéndoles que así como el Señor dio la vida por la humanidad ellos también la dieran por Cuba.

Santo Padre, Pablo VI >>

De nuestra época republicana he querido representa a nuestro primer Presidente, que representa a toda nuestra gloriosa República con su bandera ondeando en las alturas del Morro. De las aguas de Nipe se tiñe el escudo de Cuba y de éste sale la mano de Cuba pidiendo auxilio al mundo libre. He presentado la estatua de la libertad como símbolo de este país hermano que supo alcanzar su independencia tan gloriosamente hace ya dos siglos.

He presentado al Santo Padre, Pablo VI, quien dirige la Iglesia en estos momentos con el respeto y la admiración de nuestros veteranos quienes se dirigieron a Benedicto XV pidiendo proclamara la Virgen de la Caridad Patrona de Cuba. Al mencionado Pontífice lo he pintado junto al Santuario Nacional del Cobre cerca de Jesús Rabí, uno de los 2000 veteranos que en el Cobre pidieran dicha proclamación.

<< Moralito y Don Pepe de color

A la derecha de Varela he presentado a Moralito, aquel gran mambí pinareño que Máximo Gómez pensara de él como posible Presidente de la República si muriera Martí. Murió aquel mambí famoso en los campos muy pronto, pero sus discursos dejaron su recuerdo bien grabados en los corazones.

A la izquierda he presentado al don Pepe de color, aquel maestro que desde su colegio Nuestra Señora de los Desamparados preparara hombres tan grandes como Juan Gualberto Gómez.

En la parte superior, detrás de Varela, aparecen dos paisajes cubanos: A la izquierda las torres de las catedrales de las dos Arquidiócesis de Cuba: Santiago de Cuba y La Habana, faros de la fe. Junto a las mismas se levanta el monumento al soldado desconocido que se encontraba en el parque de Matanzas.