El Mural

Al escribir la historia del Santuario, no podemos pasar por alto esta magnifica obra que es el mural. Muchos trabajaron de manera anónima en la elaboración del mismo; pero el mejor testimonio lo puede dar solamente el propio artista a quien fuera encargada la obra.

Por nuestra parte, solo agregaremos las biografías de los patriotas y personajes retratados en el mural, para una mejor comprensión del mismo.

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El mural de La Ermita

Por Teok Carrasco

Comencé el mural que tiene 747 pies cuadrados, donde aparecen 63 figuras, el día 16 de Julio, festividad de la Madre del Cielo, bajo el título de Nuestra Señora del Carmen. Empecé por el Niño Jesús y la Virgen que lo sostiene. Seguidamente pinté el último cuadro que representa la etapa del destierro con un bote que se fuga de la esclavitud en busca de la libertad.

Trabajé algo en el santo de Cuba, nuestro Arzobispo San Antonio María Claret que tanto luchó predicando el Evangelio en todas partes y muy especialmente en mi provincia de Oriente. Tuve que pasar al Pan American Hospital para hacerme la operación de cataratas del otro ojo ya que la primera me había resultado un éxito. Me fui al hospital ciego de un ojo, muy confiado en que mi Madre del Cielo no se olvidaría en sus ruegos al Señor y regresé antes de lo que pensaba con mis dos ojos listos para terminar esta obra que he querido con toda mi alma ofrecer a la Virgen.

Venía cada noche con mi ayudante y buen amigo, Orlando Cabañas. Pintaba, después de pintar todo el largo día y no me sentía cansado. Esta obra la he hecho con tanto amor que me mantenía la inspiración todo el tiempo.

Leía la historia de Cuba y la escuchaba de la boca de las personas más autorizadas de nuestro pueblo. Quiero agradecer a todos aquellos que me facilitaron datos y me hicieron más fácil el conocimiento que precede la composición de un cuadro.

A veces pinté hasta la una de la mañana y he pintado 364 horas.

La Virgen de la Caridad

En el centro del mural he colocado la Virgen, quien lleva en sus brazos al Salvador: Jesucristo. El es el centro de toda la obra. Comencé por el Niño y lo dejé sin pintar para terminar el mural pintando quien fue el primero. He querido recordar con este gesto que Cristo es el primero y el último, el principio y el fin, el alfa y la omega de todo hombre y de todo pueblo.

Rodeando la Virgen he ido colocando la historia, más bien la síntesis de nuestra historia, pues nuestra historia no puede caber en un mural. He ido seleccionando los personajes como se seleccionan los miembros de una familia. Los que no aparecen están presente en los que aparecen. La caridad no permite la envidia. Mi mensaje lo puedo sintetizar en estas palabras: EL PUEBLO CUBANO ENCUENTRA SU SALVACIÓN EN LOS BRAZOS DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD. Jesucristo es el único Salvador que nos ha dado el Padre Eterno y nos lo ha dado por medio de la MUJER BENDITA ENTRE TODAS LAS MUJERES.